martes, 20 de octubre de 2015

Jalance - Abrigo de las Monteses

Reproducción metálica
Fecha: 11/10/15
Tipo de ruta: Circular
Lugar de inicio: Jalance, Valle de Ayora-Cofrentes
Hora de inicio: 8 h 00 min
Duración: 2 h 49 min
Distancia: 8.02 Km
Dificultad: Baja
Altura mínima: 553 m
Altura máxima: 776 m
Indice IBP: 37
Calificación (1-10): 8
Recorrido: Jalance, Alto de Alcola – Barranco de la Peña – Abrigo de las Monteses – Paneles informativos – Jalance, Alto de Alcola.






Como llegar:
Salimos de Algemesí con dirección a Alginet, por la CV-525, justo antes de entrar en esta ultima población tomaremos la A-7, Autovía del Mediterráneo, con dirección a Valencia, una vez rebasado el establecimiento penitenciario de Picasent nos desviaremos por nuestra derecha por la circunvalación con dirección Madrid-Barcelona, continuando por la A-7, poco después nos desviaremos por la A-3, Autovía del Este, con dirección a Madrid, seguiremos por la A-3 y pasaremos las poblaciones de Cheste, Chiva, y Siete Aguas, para al llegar a la altura de la población de Requena en donde tomaremos la salida nº 291, por la N-III, bordeando la población hasta llegar a una rotonda en donde nos desviaremos por nuestra izquierda por la N-322, hacia el Pontón. Una vez hayamos pasado el Pontón nos desviaremos por nuestra izquierda por la N-330, pasaremos por la Portera, los Pedrones y Los Herreros para sin abandonar la N-330, llegar a la población de Cofrentes, desde donde nos dirigiremos por la misma N-330 con dirección a Jalance. Sin abandonar la N-330 bordeamos la población, y veremos a nuestra izquierda una indicación del PENVA de Jalance de la Ruta de Sácaras, aquí abandonamos la N-330 y debemos continuar por este camino asfaltado, es el Camino de Cortes, hasta llegar al cruce con el Camino de los Morrones, en el Alto de Alcola, que será el lugar en donde aparcaremos nuestro coche y comenzaremos nuestra ruta de hoy.

Descripción de la ruta:
Esta semana la ruta discurre por las cercanías de Jalance.
Ruta circular de unos 8 kilómetros que transcurre por el Monte Alcola. El inicio de la ruta se encuentra en el Alto Alcola, lugar al que hemos llegado por carretera asfaltada. Junto a este importante cruce de caminos carretera de Sácaras, camino hacia los Morrones y camino hacia la Nariz de Alcola se puede aparcar sin problemas. A partir de aquí comenzamos a caminar con dirección hacia la Nariz de Alcola, y Fuente de Alcola.
Tras un repecho llegaremos al primer poste con carteles informativos de la ruta al abrigo. La ruta propuesta en el panel para ver el abrigo rupestre es lineal y muy corta, por lo que decidimos alargarla un poco más y hacerla circular, en este punto tuvimos ocasión de ver algunos ejemplares de cabra montes, que pronto se dan a la fuga. De esta manera continuamos por el camino recto y caminamos por él un tramo considerable en ascenso para luego descender hasta llegar a una bifurcación en donde continuaremos por nuestra derecha, unos metros más adelante nos encontraremos con una nueva bifurcación continuando de nuevo por nuestra derecha. Llegamos como a un claro del monte en donde parece que haya algo de tierra trabajada, en este punto debemos dejar la pista por nuestra derecha y atravesar este terreno y encontraremos una senda por la que continuaremos.
Esta senda enlaza con otra que transcurre por el borde del cantil de la montaña, encontraremos el cruce junto a un pino mediano y frente a nosotros veremos una peña como un morrón. En este cruce continuaremos por nuestra derecha. Desde aquí ya podremos disfrutar de amplias vistas del Valle del río Cautabán, de Jalance coronado por sus dos cerros (el del Castillo y el Monegre), las montañas que forman la Sierra del Boquerón, los Cañones del Júcar y Cofrentes con la Central Nuclear. Ya caminando por la senda veremos frente a nosotros la pared donde se encuentra el abrigo con las pinturas rupestres.
Vistas de central nuclear
Esta senda comienza a descender hasta llegar a cruzar el Barranco de la Peña, desde donde iniciamos una empinada subida dirigiéndonos siempre con una pequeña desviación hacia nuestra derecha, no encontraremos señales, hasta llegar junto a un pequeño mojón hecho de piedras en donde veremos una senda que parte hacia nuestra izquierda y que nos llevará hasta el abrigo de las Monteses. En pocos minutos alcanzamos el vallado perimetral de protección de este abrigo de arte rupestre Levantino. El abrigo se encuentra cerrado y para poder visitarlo hay que ponerse en contacto con el Ayuntamiento de Jalance.
El abrigo de las Monteses es un yacimiento con arte rupestre Levantino situado en el término municipal de Jalance. Se encuentra en la parte central de un anfiteatro natural situado en la margen derecha del barranco de la Peña. Esa morfología le proporciona una acústica excelente, que permite la comunicación verbal entre las dos márgenes del barranco, lo que lo convierte en un enclave muy singular. Una singularidad que sin duda no pasó desapercibida a los habitantes prehistóricos de Jalance, que eligieron este lugar para dejar en sus paredes un legado visual de gran valor histórico, cultural y artístico. Forma parte de una linea artística levantina situada en la parte central de la provincia de Valencia y vertebrada por la red hidrográfica del Júcar. En este núcleo destacan también otros conjuntos como los del macizo del Caroig. Los particularismos técnicos y temáticos del abrigo de las Monteses, junto con su buen estado de conservación y la riqueza medioambiental de su entorno, confieren a este yacimiento un gran valor patrimonial.
El barranco de la Peña, de régimen estacional, recorta la vertiente oriental de la Muela de Jalance, para verter sus aguas en el río Cautabán, afluente del río Júcar. Las fuentes y abrigos que jalonan sus vertientes y su abundante flora actúan como puntos de atracción para numerosas especies de fauna que buscan agua, refugio y alimento. Esa riqueza natural ha favorecido el tránsito y la ocupación humana desde la prehistoria hasta la actualidad. Hoy, su riqueza faunística ha llevado a declarar este paraje como Reserva Nacional de Caza.
El arte rupestre levantino inmortaliza en las paredes de abrigos rocosos del arco mediterráneo de la Península Ibérica imágenes únicas del pasado.
Esas imágenes reproducen creencias y tradiciones, hechos reales o imaginarios, de las poblaciones que habitaron estas tierras en la prehistoria. Los pintores encontraban su inspiraron en su entorno inmediato, por lo que los paneles pintados permiten reconocer a individuos concretos, sus adornos, vestidos, armas y demás objetos, así como a algunas especies de fauna con las que compartían el territorio. 
Vallado del abrigo
El abrigo de las Monteses fue descubierto en diciembre de 1977 por el guarda forestal José A. Pérez Piera. En el marco de la reciente revisión y puesta en valor del yacimiento el cierre existente ha sido sustituido por uno de tipo perimetral que permite volver a contemplar el abrigo tal y como lo vieron sus pintores y apreciar su singular morfología geminada.
Las figuras pintadas en el abrigo de las Monteses forman parte de una tradición artística prehistórica que se extiende por toda la fachada Mediterránea de la Península Ibérica. Se trata de un arte pintado, y en raras ocasiones grabado, que utiliza como lienzo las paredes de abrigos rocosos iluminados por la luz natural y situados en zonas de media y alta montaña. Un arte muy naturalista, en el que hombres, mujeres y, en ocasiones niños, protagonizan escenas narrativas en las que podemos reconocer actividades de caza, guerra, recolección de la miel, danzas, escenas de maternidad o incluso la muerte.
El abrigo de las Monteses conserva un único panel en su parte central, en la columna que divide al abrigo en dos, en la que podemos identificar seis motivos de tipo levantino: tres figuras humanas, un arquero y dos restos informes. Todos ellos nos trasladan al Neolítico antiguo, en algún momento posterior al 5400 antes de nuestra era.
El reducido número de figuras conservadas no resta singularidad a este conjunto jalancino por las novedades que presenta desde el punto de vista técnico y temático. En la elaboración de este panel los artistas levantinos procedieron a la preparación del soporte receptor por medio de la abrasión para obtener una superficie regular que utilizan a modo de lienzo. Esta técnica carece de paralelos en el arte levantino.
Del mismo modo, la escena central, protagonizada por dos individuos sentados uno frente al otro, también constituye una novedad, al igual que el objeto ovalado que uno de ellos sostiene frente a la cara: tal vez una maza o un hacha, o un contenedor de líquidos. Estas dos figuras han sido previamente interpretadas como femeninas por sus anchas caderas. Sin embargo carecen de los rasgos propios de las mujeres levantinas: la indicación de los senos o la presencia de faldas o pantalones anchos. Las diferencias formales entre el arquero 4, de trazo muy fino y delicado, y la figura 6, de apariencia tosca, revelan la visita de diversos pintores y, por tanto, la importancia de este lugar que fue visitado y reutilizado en diversas fases.
El arte Levantino está realizado con trazos muy finos que sólo pudieron obtenerse con la ayuda de un pincel. Desconocemos el tipo de pinceles empleados, pero lo más probable es que utilizaran materias primas naturales para fabricarlos, como tallos de plantas deshilachados, cabello humano o animal, o incluso plumas de aves. Los artistas levantinos pintaban en rojo, negro y blanco, aunque en el abrigo de las Monteses sólo veremos figuras pintadas en rojo. Para obtener esos colores, los artistas Levantinos machacaban colorantes minerales o carbón vegetal, que mezclaban con líquidos para producir pintura.
No hay constancia de que se utilizara sangre o algún tipo de grasa animal, por lo que lo más probable es que recurrieran al disolvente universal: el agua.
En la actualidad se sabe que el arte Levantino está vinculado a los procesos de transformación económica, social y cultural que trae consigo la Neolitización (5500-5000 a.C.), es decir, la introducción de las actividades agrícolas y ganaderas en estos territorios. No obstante, los investigadores siguen debatiendo sobre las formas de vida de sus autores y se barajan dos teorías: que se trate de los últimos caza-recolectores que habitaban estas tierras en aquellos momentos de cambio, o de los primeros agricultores y ganaderos que introdujeron estas novedades.
Tras visitar el abrigo, desde el exterior del vallado, regresamos por la misma senda utilizada en la ida hasta llegar al cruce con la senda que dejamos y que ahora seguiremos por nuestra izquierda en un leve ascenso. Tras un giro hacia la izquierda y llanear un pequeño tramo, volvemos a girar hacia la derecha para seguir subiendo por la senda. Tras el primer repecho llegamos junto a una mesa interpretativa sobre el modo de vida de las gentes que pintaron aquí. Para ver la información habrá que estirar de los tiradores y después de leer volver a ponerlos en su sitio.
Continuamos ahora por camino, por un lugar de frecuente paso de muflones y cabra montés que en esta ocasión no tenemos la oportunidad de ver. Unos minutos después hacemos otra parada en dos carteles interpretativos del paisaje. De diseño moderno en los que el visitante tiene que interactuar. 
Paneles interpretativos
Hay que abrirlos como un libro para descubrir el contenido interior. Aquí se explica qué es lo que se está viendo, identificando los principales lugares que tenemos frente a nosotros. Tras identificar todo lo que veíamos, cerramos los paneles y seguimos por el camino. Después de recorrer un corto tramo llegamos al cruce en donde vimos el primer panel explicativo de la ruta del abrigo de las Monteses, en el cruce de caminos. Seguimos ahora por nuestra izquierda y en poco tiempo llegaremos al cruce en donde dejamos aparcado nuestro vehículo, y en donde daremos por finalizada nuestra ruta de hoy.
Gracias por la ayuda en la descripción de la ruta a suelasdesgastadas.blogspot.com.es
Hasta pronto.

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