jueves, 22 de octubre de 2015

GR-236 Ruta dels Monestirs - El Pas del Pobre 1ª etapa

Fecha: 18/10/15
Inicio en Gandía

Tipo de ruta: Lineal
Lugar de inicio: Gandía, La Safor, Valencia
Lugar de finalización: Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, Alfahuir, La Safor, Valencia.
Hora de inicio: 8 h 59 min
Duración: 6 h 14 min
Distancia: 14.15 Km
Dificultad: Baja
Altura mínima: -15 m
Altura máxima: 174 m
Indice IBP: 39
Calificación (1-10): 8
Recorrido: Estación de ferrocarril de Gandía – Centro histórico de Gandía – Río Serpis – Ferrocarril Alcoi-Gandía – Almoines – Beniarjó – Beniflá – l'Assut de Palma – Monasterio de San Jerónimo de Cotalba.

Como llegar:
Saldremos de Algemesí por la CV-515 con dirección a Albalat de la Ribera para después dirigirnos a la población de Sueca, en donde tomaremos la A-38 con dirección a Gandia, nos dirigiremos hacia la población de Favareta, desde la cual y siempre por la A-38, llegaremos a la población de Xeraco.
Continuaremos por la N-332, hasta encontrar a nuestra izquierda el desvío que nos llevará por la CV-337 hasta la población de Gandía entraremos por la Avenida de Valencia y después de la segunda rotonda nos desviaremos por nuestra izquierda hacia la estación de RENFE. Punto de inicio de nuestra ruta.

Comentario:
Esta es la primera de las cinco rutas que componen este recorrido y que vamos a realizar bajo la organización del Ayuntamiento de Alzira y con la colaboración de las distintas localidades por las que discurre. En esta primera etapa nos hemos dado cita Fernando, Adelina, David, Patri y yo. Nos desplazamos hasta la vecina población de Alzira desde donde la organización nos traslada en autobús a la de Gandía desde donde daremos comienzo a esta ruta.

Descripción de la ruta:
La ruta dels Monestirs recorre los monasterios de Sant Jeroni de Cotalba (Alfauir), Corpus Christi (Lluxent), Santa María de la Valldigna (Simat), Aigües Vives (Carcaixent) y la Murta (Alzira), todos ellos ubicados en la provincia de Valencia. Se trata de una ruta a pie lineal homologada como Sendero de Gran Recorrido (GR), y que discurre por vías pecuarias, caminos reales, sendas de montaña, caminos rurales, antiguas vías de ferrocarril y sendas históricas de origen medieval, como el Pas del Pobre. Por esta ruta se desplazaban, atravesando las montañas, los peregrinos con pocos recursos.
Esta es la primera de cinco etapas, está formada por los pueblos que constituyen la comarca de l'Horta de Gandía, una zona delimitada entre el Montdúber, La Falconera y el mar Mediterráneo, atravesada por los ríos Serpis y Vernissa, su afluente. El antiguo cultivo de la caña de azúcar ha dejado paso al de la naranja, que es la principal actividad económica de estos núcleos urbanos de origen sarraceno, como lo demuestran los nombres presentes en su toponimia, heredada de antiguas alquerías y casas de labranza. El trazado de la antigua vía del ferrocarril Alcoy-Gandía ha sido utilizado en diferentes tramos Gandía es el centro administrativo y comercial de toda la comarca. El patrimonio histórico, el Grao y la playa le han dado fama internacional.
GANDÍA:
Hasta tiempos bastante avanzados del Paleolítico superior no existen en el territorio que hoy constituye el término municipal de Gandía vestigios de una ocupación humana, pero ya en esta etapa, durante el Gravetiense final, el hombre de Cro-Magnon se asienta en la Cueva del Parpalló, cueva que será habitada durante varios miles de años, hasta casi el final del Magdaleniense.
También fueron habitadas durante el Paleolítico superior las cuevas del Barranco del Llop y la de Maravillas.
Está comprobada la ocupación del cerro del Castillo de San Juan en la época ibérica, seguramente a partir del siglo IV a. C. La romanización está bien representada en este territorio. En la ciudad de Gandía se han encontrado monedas y lápidas que podrían indicar un asentamiento ya en época imperial que quizá fuera el antecedente remoto de la actual población, y vasos y otros restos romanos en las cuevas Penjada, Cueva de las Maravillas y de los Cerdos. El origen de la Gandía actual se remonta de manera cierta a la época musulmana, y la primera mención documentada cristiana, de 1249, figura en el "Llibre del Repartiment de Valencia" de Jaime I de Aragón En 1323 Jaime II el Justo concedió a su hijo, el infante Pedro de Aragón y de Anjou, el señorío de la villa. Alfonso IV el Benigno imitó a sus antecesores a favor de la fortificación de la villa y Pedro IV el Ceremonioso cedió para este fin, en1387, al Ayuntamiento, el derecho de sisa. El rey Martín el Humano la donó después, con título de ducado, a Alfonso de Aragón, hijo del infante Pedro. En1359heredó el hijo de este, Alfonso de Aragón y Foix, llamado "el Viejo"; quien en 1399 recibe de Martín el Humano el título de duque, con Gandía como centro del ducado y establece una corte famosa en la época. , edifica el Palacio Ducal, el Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, reforma la colegiata y continúa potenciando la corte que alberga figuras literarias como Ausiàs March (Gandía y Beniarjó se disputan ser la ciudad de nacimiento de March), Joanot Martorell o Joan Roís de Corella, que suponen el núcleo de las letras del Siglo de Oro Valenciano.
En 1485 el Ducado de Gandía pasó a la casa de Borja. La ciudad medieval, de carácter feudal, que tras la muerte del último duque de sangre real había vuelto a la Corona,y cuyo titulo fue ostentado por los sucesivos reyes de Aragón, se convirtió en señorial a partir de 1494, Vendida por Fernando el Católico al Cardenal Rodrigo de Borja, futuro Alejandro VI,para su hijo primogénito Pedro luis, y en el que Juan de Borja y Cattanei, el segundo duque de Borja, establece allí una pequeña pero fastuosa corte, regentada por su mujer y anterior viuda de su hermanastro, Doña María Enriquez de Luna.
En 1520 tuvo lugar el levantamiento de las Germanías, que desde Valencia se extendió a las poblaciones más importantes del Reino, incluida Gandía. La sublevación triunfó en Valencia y Játiva. La batalla de Vernisa, en julio de 1521, dio el triunfo a los agermanados, que ocuparon Gandía y su comarca, y obligaron a los moriscos a convertirse al cristianismo. Pero tras la derrota final de los agermanados volvió Juan de Borja y Enríquez de Luna, el tercer duque de Borja, a Gandía y casó con Francisca de Castro-Pinós.
A Juan le sucedió su hijo mayor Francisco (1543-1551), que había nacido en 1510, y que renunció a sus títulos y bienes a favor de su hijo Carlos en 1551 para ordenarse y entrar en la Compañía de Jesús.
Por otra parte, Francisco de Borja, que sería canonizado en 1671, emprendió obras de amurallamiento e incorporó el nuevo recinto a la Vila-nova, protegiéndola así del peligro de los piratas, turcos y corsarios al servicio del rey de Francia. También dentro del nuevo recinto, mandó construir un colegio para el que logró, en1548, una bula pontificia que lo elevó a la categoría de Universidad. Dicha universidad, situada en el lugar que hoy ocupan las Escuelas Pías, fue famosa en los dos siglos que tuvo de vida, hasta su supresión por Carlos III en 1772, tras la expulsión de los jesuitas que la regentaban en 1767, y por ella pasaron nombres como Baltasar Gracián, Juan Andrés y Antonio José de Cavanilles.
Gandía mantuvo su rango durante todo el siglo XVI pero, a partir de 1609, con la expulsión de los moriscos y la ruina de los ingenios azucareros que ellos manejaban, sufrió consecuencias económicas y demográficas catastróficas que tardó más de 150 años en recuperarse.
Durante la época de estancamiento, que se alargó hasta la segunda mitad del siglo XVIII, los duques fueron abandonando su residencia para instalarse en Madrid. Durante la Guerra de Sucesión, el duque de Gandía tomó el partido de Felipe de Anjou, cuando todo el resto del Reino lo hacía por el Archiduque Carlos. De aquí que el general Juan Bautista Basset, del partido austracista, tomara la ciudad de Gandía y se llevara la artillería de la entonces plaza fortificada.
Con el triunfo de los Borbones se restableció todo menos la vida política, pues los duques apenas hacían alguna breve visita a su palacio. En 1740 moría en Madrid el último Borja y Centelles, y el ducado pasó a su sobrino el conde-duque de Benavente; ocho años después heredaría la hija de éste, casada con el duque de Osuna. Con Carlos III se renueva la vida económica, y Gandía inicia una época próspera de industrialización.
En el siglo XIX la seda atravesó dos grandes crisis debidas una a la epidemia que acabó con casi todo el gusano de seda a mediados del siglo, y otra a la competencia extranjera. El ferrocarril, símbolo de la expansión decimonónica llegó con las líneas de vía estrecha Tren Alcoy Gandía y Puerto y con el enlace entre Dénia y Carcagente. En la división provincial de 1822 fue adscrita a la Provincia de Játiva y en la división de 1833 a la de Alicante, pasando definitivamente a Valencia en 1836.
Durante la guerra civil su población sufrió múltiples bombardeos por parte de la aviación italiana de Mussolini.
En los años 1960, y debido al gran crecimiento urbano de la ciudad, el municipio de Gandía anexionó a los hasta entonces municipios independientes de Beniopa yBenipeixcar, actualmente barrios de la ciudad.
Esta primera etapa del GR-236 , se inicia en la estación de tren de Gandía, capital de la comarca de la Safor, conocida como la Ciudad Ducal. Su historia y sus monumentos están íntimamente ligados a la familia de los Borja. El desarrollo económico actual es el fruto de la evolución hacia una ciudad industrial y de servicios, convirtiéndose también en un importante destino turístico de sol y playa.
Desde la estación de tren cruzaremos la Avenida Marques de Campo y Llegaremos alas oficinas de Turist Info, en donde se recoge la credencial de la ruta. Seguidamente nos adentraremos en su centro histórico pasando junto al monumento de Ausias March y las Escuelas Pias, antigua universidad. El itinerario sigue por la calle Mayor y se dirige hacia la colegiata, el ayuntamiento y el Palau Ducal.

PALACIO DUCAL:
Durante el recorrido de esta ruta no entramos en el Palau Ducal, auque conviene decir que entre los monumentos más importantes de la ciudad de Gandía destaca el Palacio Ducal, que ha sido objeto de numerosas restauraciones, en esta ocasión no podemos llegar a visitarlo, pero no cave duda de que merece la pena hacerlo.
Casa natalicia de San Francisco de Borja. Destaca el Patio de Armas, gótico, actualmente en el ala norte del patio, en lo que originariamente fueron las caballerizas del edificio, se encuentra ubicada la iglesia del Sagrado Corazón coronada por una espectacular galería. También se ubica en este espacio de estructura trapezoidal la escalera señorial que da acceso al Salón de Coronas. De todos los ventanales que se abren al patio, únicamente el situado sobre la escalera de honor es original. A este patio de armas recaen las principales dependencias del edificio y, desde la planta baja, se accede a la que fuera antigua armería (actualmente capilla privada de la comunidad) y junto a ésta, el otro pulmón del edificio, el Patio de la Cisterna, conocido también como Patio de las Cañas. EL Salón de Coronas, de grandes dimensiones posee ventanales con motivos heráldicos con vista al patio de armas. La sala recibe su nombre debido a que el símbolo característico de los Borja son dos coronas contrapuestas. Éste símbolo se encuentra repetidamente en el salón de coronas. y la Galería Dorada, del s. XVII, con azulejos originales de la época, esta parte del palacio, de estilo barroco valenciano, cuenta con hermosas pinturas en el techo. Se pueden admirar óleos y ornamentos religiosos de gran valor artístico. Está considerado una de las mansiones señoriales más importantes de la Corona de Aragón. La habitación de Francisco de Borja se conserva prácticamente tal y como estaba en aquel entonces y no se permite pisarla, solo puede verse desde fuera.
El rey Jaime II el Justo, concede en el 1323 el señorío de Gandia a su hijo el infante Pere. Alfonso el Viejo, hijo del anterior, hereda posteriormente este señorío (1359) y lo eleva a la categoría de Ducado Real en 1399. Es Alfonso el Vell, quien comienza la construcción del palacio.
En el año 1485 Rodrigo de Borja, (futuro papa Alejandro VI), después de satisfacer una deuda que el rey Fernando el Católico tenía, desde el año 1470, con la ciudad de Valencia, donde Gandía actuaba como prenda, compra el Ducado de Gandía, para su hijo Pedro Luis de Borja (Borgia), quien se convierte en el primer duque de Gandía.
Con la llegada de la familia Borja, el edificio se verá ampliado y modificado. Pedro Luís, María Enríquez de Luna y Francisco de Borja, dejaran su impronta entre los siglos XV y XVI. A esta época corresponde la remodelación del Salón de Coronas.
En época barroca, los duques de Borja darán un nuevo aire al edificio con la remodelación del salón de Águilas y la construcción de la Galería Dorada, realizada para conmemorar la canonización de Francisco de Borja.
Tras la muerte del undécimo duque de Borja sin descendencia, el ducado y el edificio pasaron a manos de familias nobles, que normalmente no residían en Gandía. Durante prácticamente un siglo el edificio permaneció abandonado, hasta que en 1890, la Compañía de Jesús adquirió el inmueble, que se encontraba en práctica ruina, en pública subasta.
A partir de entonces se llevará a cabo en el palacio una importante restauración cuya finalidad fue consolidar todos los espacios del inmueble y promover toda una nueva decoración artística destinada a elevar la figura de San Francisco de Borja. Cabe destacar de ese periodo la construcción de la Capilla Neogótica y el acondicionamiento del Oratorio o Santa Capilla del Palacio Ducal.
Desde el Palau Ducal la ruta se dirige por la calle Santo Duque hacia el Passeig Germanies y después giraremos a nuestra izquierda hacia el Ríu Serpis, conocido en su tramo alto como Ríu d'Alcoi, que será desde ahora nuestro compañero de viaje hasta salir de Gandía. Caminaremos hacia el río por la acera de la izquierda hasta llegar al final del paseo, a unas escaleras, por las que descenderemos y que nos permiten sin cruzar el río pasar por debajo del puente. Continuamos por el margen izquierdo del río hasta alcanzar la calle Vora Ríu, la Avinguda del Raval y la Ronda d'Albaida. En este tramo la ruta utiliza el carril bici, hasta llegar a abandonarlo para cruzar el río por el puente del antiguo ferrocarril Alcoi-Gandía.
Nos dirigimos hacia Almoines y para ello después de cruzar el puente , pasaremos por debajo de la carretera de circunvalación a Gandía, y tomaremos una pista de tierra, plataforma por la que circulaba el ferrocarril Alcoi-Gandia, mas conocido como el Tren de los Ingleses, y transportaba carbón desde el Puerto de Gandía a Alcoi.
La compañía de ferrocarril explotadora de la línea Alcoy a Muro Gandía y Puerto fue fundada en 1882 con el nombre Alcoy and Gandía Railway and Harbour Company Limited. El viaje inaugural tuvo lugar el 18 de julio de 1892. Prestó servicios desde el 24 de enero de 1893. En 1965 pasó a depender de los Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha (FEVE) hasta el 15 de abril de 1969 en la que circuló el último tren. La longitud total de la línea era de 53.355 m, con un desnivel de 530 m entre Gandía y Alcoy. El material rodante estaba formado por 8 locomotoras de vapor tipo 1-3-1 fabricadas en Mánchester por la empresa Beyer & Peacock entre 1890 y 1891, bautizadas con los nombres de las poblaciones que atravesaba la línea. En la actualidad se conservan la locomotora n.º 2 "Villalonga", situada en el parque Al-Azraq de Alcoy, donde se encontraba la estación terminal d la línea y la locomotora n.º 7, "Cocentaina", en el Parque de la Estación de Gandía, junto a la actual estación Gandía Viajeros de Adif y la estación de autobuses de Gandía.
Accederemos a la tranquila población de Almoines por la antigua vía del ferrocarril.

ALMOINES
Almoines es de origen musulmán, el topónimo de la municipio es considerado por algunos filólogos, de origen árabe “al-munya” “el jardín o el huerto”, y por otros de origen latino “limosna”. La primera opción parece ser la mas valida dada la frecuente existencia del nombre en la zona y el enclave agrícola del lugar.
En 1574 se erigió en parroquia independiente, bajo la advocación de San Jaime, y tuvo como anejo los caseríos de Morera y Beneito, hoy despoblados del término de Gandía. En 1609 tenía 120 familias de moriscos; quedó con cinco familias de cristianos viejos y tardó casi medio siglo en recuperar su población. Perteneció al ducado de Gandía. Pasaremos junto a la antigua fabrica de hilaturas Lombard, referente económico del desarrollo de Almoines y de las localidades de su entorno, en el siglo XIX y buena parte del XX. La ruta continua hacia la población de Beniarjó, por la antigua carretera Gandía-Villalonga.
Enseguida llegaremos a la población de Beniarjo donde abandonaremos el trazado del antiguo ferrocarril.
BENIARJÓ
Situado en la Huerta de Gandía, en la margen derecha del río Serpis, cerca de su confluencia con el Vernisa. La superficie del término es completamente llana.
Tuvo su origen en una alquería andalusí que dependía del castillo de Bairén. En el siglo XII aparece documentada como Benizerjó. Jaime I la dio el 1247 a Román Castellà, pasando posteriormente a ser propiedad de la familia March, agradecido por su ayuda contra los ataques de los piratas de Cerdeña y del norte de África, y por lo tanto pasó a integrarse en el ducado de Gandía. El más famoso poeta en Lengua valenciana es Ausias March, natural de aquí, aunque los gandienses se disputan el honor, logró del rey Alfonso el Magnánimo la concesión del mero y mixto imperio y la plena jurisdicción criminal, privilegio que había obtenido con anterioridad Pere March, padre del poeta. Su primitiva parroquia, con culto a San Marcos, dependía de Gandía, el 1535 se independizó junto con Almoines (separada el 1574) y Pardinas que permanecieron como anexas. Hasta el momento de la expulsión (1609), en qué había 160 familias, fue lugar de moriscos. En la época del cultivo de la caña de azúcar, Beniarjó fue un centro importante. El palacio de los March pasó posteriormente a la casa de Medinaceli, que lo desmanteló y vendió sus materiales. Por otra parte, la capilla de San Marcos, que tras la erección de la nueva iglesia dedicada a San Juan Bautista había quedado como ermita anexa al palacio señorial, ha sido destruida en época reciente.
Nos adentramos en la población por la Avinguda del Pais Valencia, por la calle Les Escoles, y la Plaza de l'Ajuntament. En este punto la organización tiene previsto realizar la parada destinada para el almuerzo, decisión que la mayoría toma con alegria. Después del almuerzo salimos de Beniarjó y poco antes de llegar a Beniflá tomaremos a nuestra derecha el Camí Reial de Xátiva, convertido en la actualidad en un tranquilo camino rural, muy adecuado para el senderismo.

BENIFLÁ
Situado en la margen derecha del río Serpis. La superficie del término es completamente llana. El río Serpis sigue el perfil del límite occidental. El nombre del pueblo proviene del árabe y significa “nombre de familia”Antigua alquería de origen musulmán, cuyo territorio pertenecía al término general del Rebollet. Tras la conquista mantuvo su población musulmana hasta la expulsión de los moriscos en 1609, fecha en qué tenía algo más de 100 habitantes. Perteneció a la familia de los Carroç y al ducado de Gandía. Hasta finales del siglo XVII estuvo prácticamente deshabitada, iniciando entonces una recuperación demográfica que la llevó a lograr los 360 habitantes en 1794. A principios del siglo XIX se abandonó el cultivo de la morera, y a consecuencia de la recesión económica que supuso, la población sufrió un descenso progresivo.
La ruta continua por el Camí Reial de Xátiva, con dirección a la población de Palma de Gandía.

PALMA DE GANDÍA
Siguiendo por el Camí Reial de Xátiva que discurre paralelo a la CV-60, llegaremos junto a l'Assut de Palma, que dejaremos a nuestra izquierda para continuar por el camino junto a la CV-60. No llegamos hasta la población de Palma de Gandía, pero podemos comentar de Palma que su historia local se incluye en la de la vecina ciudad de Gandía, a cuya jurisdicción territorial y ducado pertenecía. Por tanto pasó sucesivamente por las manos de las familias que detentaron el señorío y Ducado de Gandía.
Los indicios más antiguos de una ocupación humana del término corresponden a la primera etapa de la Edad de los Metales: son los materiales pertenecientes, al parecer, a un enterramiento colectivo eneolítico que existe en los estratos inferiores de la Cova Bernarda, en la ladera de poniente de la Falconera. En los niveles superiores de la citada Cueva Bernarda se ha encontrado también materiales ibéricos (platos y vasos de cerámica, cuchillos, afalcatados de hierro, etc), y en la Alberca, junto al Barranco del Cister, había una lápida con inscripción latina, que en la actualidad se conserva en el Museo Comarcal de Gandía.

ADOR
Aunque tampoco llegamos hasta Ador podemos decir que es un pueblo situado pegado al de Palma de Gandía. En el término municipal se ha encontrado una importante villa romana (la casa de Alfàs), también es una de las pocas zonas de la comarca en la que encontramos entierros visigóticos. El topónimo de la población deriva del árabe, “ad-dur”, que significa “las casas”. Es un pueblo de origen árabe, que pasó a pertenecer al Reino de Valencia en el siglo XIII, con la conquista realizada por el rey Jaime I. Después de la conquista fue repoblada por los cristianos en 1248. El rey Pedro el Grande, concedió en 1276 a Joan de Pròxita el señorío sobre el castillo de Palma, que incluía Ador en su jurisdicción. Después perteneció al señorío del Monasterio de San Jerónimo de Cotalba. El 1460, pasó a manos de la familia Tolsà y posteriormente, a los Montcada, a los que perteneció hasta la desaparición de los señoríos. En 1574 se separó eclesiásticamente de Palma y se convirtió en parroquia independiente bajo la advocación de Nuestra Señora de Loreto. El botánico Cavanilles hace referencia a su población (94 vecinos a fines del siglo XVIII) y a la importante cosecha de algarrobas y olivas (además de otros productos) que se recogían en sus alrededores.
Nuestra ruta se incorpora al carril bici junto a la CV-60. Después cruzaremos la autovía por un puente, en el que en la rotonda veremos un camino cementado que es la vía de servicio, un carril para bicis y caminantes y que nos conducirá hacia el Monestir de Sant Jeroni de Cotalba.
Desde esta misma vía de servicio de la carretera sale a nuestra derecha el Camí del Convent, flanqueado por grandes plataneros, y en donde a mitad del camino nos encontraremos con una cruz, y que después de dejarla atrás nos lleva directamente al monasterio. En este punto el GR se divide en dos. Nosotros nos acercamos a la entrada en donde nos están esperando para iniciar la visita guiada por su interior.

MONASTERIO DE SANT JERONI DE COTALBA
Para comprender la historia de San Jerónimo de Cotalba, es necesario retrotraerse hasta mediados del siglo XIV, cuando un grupo de eremitas asentados en la plana de Xàbia, fundan en 1374 un cenobio Jerónimo, para ello visitaron al Papa Gregorio XI, quien autorizó la creación de éste monasterio. Esta fundación fue auspiciada por Don Alfonso de Aragón Duque de Gandia y Marqués de Dénia, nieto del rey Jaime II, quien pasará a la historia con el nombre de Alfons el Vell.
En 1387 este monasterio es asaltado por piratas berberiscos y todos los monjes son secuestrados. El Duque Alfonso paga un enorme rescate de 2100 doblones por su vida.
Ante el temor de los monjes por volver a su morada, en 1388 Alfons el Vell compra el lugarejo de Cotalba a los musulmanes que allí vivían y hace donación de este terreno a la comunidad jerónima de Xàbia para que se trasladen a allí.
Será Pere March, padre del poeta Ausiàs March, quien, como mayordomo del duque, sea enviado, según la crónica del Padre Castillo, para componer la obra, idearla y disponerla, si bien hoy en día desconocemos si los planos del edificio son realmente de March o si tan solo ejerció como procurador del duque en el transcurso de las obras. Esta estrecha relación de los March con Cotalba queda manifiesta con la edificación de una capilla en la iglesia y el enterramiento de varios de sus miembros en la misma.
A caballo entre la leyenda y la historia se cree que en el monasterio predicó San Vicente Ferrer, quien ensalzó, en algunos de sus sermones, la figura del santo Jerónimo.
La vitalidad religiosa y espiritual de esta comunidad, se refleja en la fundación, en 1390, de un monasterio en el Valle de Hebrón, en Barcelona, y en la fundación, en 1401, del monasterio de Santa María de la Murta, cerca de Alzira.
En 1424 se produce la donación definitiva de Alfauir y Rafalet de Bonamira, señoríos que, junto con muchas otras donaciones, habían sido legados por Alfons el Vell en su testamento. A estos señoríos se añadirán el de Orriols, proveniente de la herencia de Pere Orriols en 1475, y el de Tavernes Blanques, adquirido en 1515.
Durante el siglo XVI, San Jerónimo contará con la protección de los duques de Gandia, los Borja, siendo la duquesa María Enríquez la principal protectora del monasterio. A finales de este siglo, en 1586, el rey Felipe II realiza una visita de varios días acompañado por el heredero y por su querida hija Isabel Clara Eugenia. Una nueva visita real se produce con motivo del enlace de Felipe III con la reina Margarita. Estas visitas son fiel reflejo de la protección que los monarcas brindaron a la orden jerónima desde sus inicios, especialmente la dinastía de los Austria. Anteriormente, también los reyes de Aragón favorecieron a la orden y a San Jerónimo de Cotalba, pues Martín el Humano y Fernando el Católico, realizaron numerosas donaciones y exenciones de impuestos.
A lo largo del siglo XVII, y muy especialmente en el transcurso de la centuria siguiente, se observa una relajación de costumbres entre los miembros de la comunidad; que desemboca en la reforma del gobierno del monasterio en 1743.
Un hecho singular acaece en 1751, cuando, aquejados los monjes por una epidemia, se encomiendan a la Virgen de la Salud de Onil, a la que hacen transportar hasta el mismo monasterio. Tan decisiva en la curación es la intercesión de la Virgen para los monjes, que le construyeron una capilla y esta advocación de María se convirtió en la patrona de Rótova.
Esta crisis moral y espiritual es reflejo de la crisis general que sufre el monasterio en el siglo XVIII. A pesar de las mejoras arquitectónicas, la situación económica no es tan próspera como cabría esperar y se recurre al arriendo de censos y primicias. La crisis dieciochesca afecta a todos los ámbitos monásticos, desde el decaimiento económico hasta el aparato ideológico que mantenía el status quo con la sociedad.
El Real Monasterio de San Jerónimo de Cotalba situado en el término municipal de Alfauir (Valencia), se levanta sobre el altozano de Cotalba en un entorno natural privilegiado y a unos ocho kilómetros de Gandia. Es de propiedad privada y esta abierto al público desde el año 2005, mediante acuerdo con la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana.
Se trata de una de las construcciones monásticas más notables y mejor conservadas de la Comunidad Valenciana, hecho que se ve acentuado por la diversidad estilística de su conjunto que, arrancando de una primitiva estructura gótica medieval en el siglo XIV, se desarrolla fundamentalmente desde el siglo XVI al XVIII.
Este bello monumento que en el pasado perteneció a los jerónimos, está declarado Bien de Interés Cultural (B.I.C.) desde 1994, su construcción data del 1388 y contiene importantes elementos mudéjares, góticos, barrocos y neoclásicos.
Los visitantes pueden admirar su patio de entrada, con la torre gótica, patio de los naranjos, claustro mudéjar, antigua iglesia con capilla barroca, antigua sala capitular con la imagen de la Virgen de la Salud, almazara con el fresco del padre Borrás (Sagrada cena de la escuela de Juan de Juanes), silo, lagar, caballerizas, antigua cocina de los frailes, además de los impresionantes jardines románticos y el acueducto gótico que lo rodea.
LA VIDA EN SAN JERÓNIMO DE COTALBA
Origen de los monjes.
A pesar de la continua relación del monasterio con el poder, no contaba con muchos nobles entre sus filas, siendo la mayoría de los monjes de origen rural y, generalmente, de las cercanías del monasterio. Así, en el siglo XVIII el setenta y cinco por cien proceden de la misma comarca, siendo las localidades de Pego, Gandia y Oliva las que aportan de un mayor número de vocaciones. El número de monjes oscilaba en torno a los 35, entrando una media de 6 cada 7 años.
Los muchachos ingresaban en el convento entre los 13 y los 20 años, y allí permanecerían, aproximadamente, 40 años. Solía tratarse de hijos de labradores y familias acomodadas que podían permitirse el lujo de prescindir de un miembro de la familia para las tareas agrícolas. Estos muchachos debían cumplir una serie de requisitos para ser aceptados en el seno de la comunidad, además de aportar una suma de dinero, debían saber latín, tener buena vista y buena voz.
Pero en el monasterio no sólo vivían monjes, también residían en él criados y hermanos legos, estos últimos eran quienes vestían el hábito de la orden, pero no llegaban a profesar.
Los seglares también jugaban un destacado papel en la vida del monasterio, los abogados, delegados, médicos, veterinarios, pastores, guardas…eran vitales para el correcto funcionamiento del engranaje monástico.
Vida y organización interna.
Los monjes estaban organizados de forma jerárquica, la cumbre la ocupaba el prior, seguido por el vicario-presidente, los ex-priores, los monjes sacerdotes, los novicios y, por último los hermanos legos.
La administración económica del monasterio, estaba en manos de los propios monjes, que organizaban la actividad en diferentes sectores, cada uno de ellos a cargo de un administrador: el administrador del horno, del huerto, del almacén de aceite, del almacén de granos…. Así mismo, existía la figura del procurador, que se encargaba de las rentas de las diferentes áreas geográficas en las que la comunidad tenía intereses económicos; había un procurador para Gandia, otro para los lugares de Alfauir, Llocnou y, en general, para el término de Palma, y finalmente, el procurador de Valencia.
El culto litúrgico y la lectura de los Padres de la Iglesia constituían la principal actividad de los monjes en Cotalba. Especial relevancia dentro de la liturgia le daban al coro, considerado camino hacia el cielo. En 1759 se renueva el órgano y se crea una Oficina de Música.
Economía.
La agricultura ha sido fundamental en la actividad económica de San Jerónimo de Cotalba, destacando especialmente el cultivo de olivos y viñas, así como los algarrobos y, en menor medida, los frutales.
En los siglos XVII y XVIII cobran importancia los cultivos comerciales, sobretodo la morera, amparado por el auge sedero que se desarrolla en todo el Reino de Valencia. Cabe señalar que en el monasterio se desarrollaba una pequeña actividad ganadera, dirigida al consumo interno.
La organización económica estaba basada en dos pilares fundamentales. El primero de ellos está constituido por la reserva señorial, formada por las tierras de Cotalba, junto con los censos y rentas de los lugares que eran señorío de los monjes: Alfauir, Lloc Nou de Sant Jeroni, la granja de Rafalet de Bonamira, las casas procura, Tavernes Blanques y Orriols. El segundo de los pilares lo componen las rentas obtenidas, a través de los diferentes modos de inversión que los jerónimos de Cotalba emplearon en cada época histórica: censos enfitéuticos, censales, cartas de gracia y, por último, la compra de inmuebles en propiedad absoluta.

EL MONASTERIO
Pórtico de entrada.
El Pórtico de acceso al recinto es de factura sencilla, se divide en dos cuerpos. En el inferior sobre el dintel, aparece un retablo cerámico en el que se nos muestra la advocación del monasterio: San Jerónimo escribiendo la Vulgata. En la parte superior se desarrolla un frontón triangular rematado con bolas en los ángulos, el centro del mismo se decora con un escudo de piedra que recoge las armas del benefactor Don Alfonso de Aragón, nieto del Rey “Jaume II, el Just”.
En su insignia nobiliaria destacan las barras de Aragón por su abuelo el rey Jaume II, y enclavado, lises y lambel, por su abuela Blanca de Anjou, princesa de Nápoles, el león rampante símbolo de la orden Jerónima y un brazo de águila con una espada por el marquesado de Villena.
Poblado morisco.
Tras el ingreso al recinto, en su parte derecha se sitúa la Alquería. Se trata de un poblado morisco preexistente, que muy probablemente perteneciese al lugarejo de Cotalba sobre el que se llevó a cabo la fundación del monasterio. Destaca la torre exenta, del S. XIV anterior al monasterio y de carácter defensivo, remodelada en el S.XVII, de planta cuadrangular cubierta a dos aguas, la cual guarda un fuerte parecido con la que se conserva en Alfauir.
Cotalba, probablemente signifique: Cota (colina), Alba (blanca), Colina blanca.
Este lugarejo de Cotalba fue donado a los monjes jerónimos en 1388, por el primer Duque de Gandia, D. Alfonso de Aragón, conocido como “Alfons el Vell”, que previamente había adquirido a los moros por 550 sous y que constaban de un total de 8 heredades y 5 cuartones.
Inmediatamente a la donación se inicia la construcción del monasterio, con licencia del cardenal de Valencia D. Jaime, hermano del Duque fundador.
Torre Mayor o de las Campanas.
Es el centro de atención del edificio por su volumen y altura, y sobresale de la línea de la fachada principal. Realizada en el XIV-XV, adosada a la iglesia y junto a la plaza del monasterio. Se trata de una construcción de planta rectangular. La construcción es de mampostería en el paramento central de cada cara, con un encadenado de sillería en los ángulos. La torre está dividida en cuatro cuerpos mediante molduras, siendo el último cuerpo rematado con almenas, el que albergaba las campanas. La cubierta es de ladrillo macizo sobre arcos apuntados. Esta torre es característica de las fortificaciones medievales.
La estancia de la planta baja fue transformada en sacristía. Su cubierta, de finales del siglo XVII, presenta una decoración de esgrafiados en azul y blanco. En la primera planta se localiza un panel cerámico dedicado a San Jerónimo en el que aparecen tres de los emblemas que identifican al santo: la cueva, el león y el birrete cardenalicio. Y junto a estos aparecen otros símbolos más relacionados con la orden: un libro, un mapamundi y una escuadra. El último cuerpo es el de campanas y presenta cuatro vanos apuntados, uno por cada lado.
La torre es el lugar escogido para situar la lápida fundacional. Dicha lápida está escrita con letras góticas y cuyo texto dice:
“Lo Molt Alt Senyor Don Alfonso, fill del Infant En Pere, Duch de Gandia, Marques de Villena, Comte de Ribagorça e Denia funda aquest monastir a honor de Deu e Sant Geroni l’any MCCCLXXXVIII”.
Fachada principal.
La imagen más representativa del monasterio es la de su Fachada Principal en la que sobresalen dos torres, la torre mayor y la torre prioral ambas situadas en los ángulos. Debido a las reformas llevadas a cabo en la iglesia y que tuvieron como consecuencia el recrecido del edificio, se modificó sustancialmente la imagen que ofrecía la fachada. Así el protagonismo de la torre en la visión general del conjunto se vio menguada.
La fachada que recae a la plaza, esta dividida en tres plantas más la cámara. Destacan las portadas de ingreso del cenobio y los vanos dintelados que no siguen un orden lineal a excepción de los de la cámara; sobresalen los balcones de rejería de la primera planta, realizados en el siglo XVIII con azulejería en el solado.
Uno de los accesos da paso a la iglesia, situándose bajo el porche, es de arco apuntado con archivoltas que apean en pequeñas columnillas.
La portada principal, que da paso directo a las dependencias monásticas, es de arco apuntado de sencilla labra y sobre ella se dispone en un tondo el escudo del fundador
La Iglesia.
Situada en el ala sur encontramos la iglesia, responde a la tradición tardomedieval de iglesias conventuales, de planta cuadrangular, de una sola nave y capillas entre contrafuertes ya preexistentes, sin crucero y que está dentro de la tipología tradicional y características del gótico valenciano. Con profundo presbiterio y amplio coro a los pies del templo. Presenta dos accesos. El primero da al exterior, recayente a la plaza, con una puerta gótica de sobria ejecución a base de molduras y baquetones, siguiendo el esquema típico de estructura ojival moldurada. Sobre la puerta aparece una peana que soportaba una imagen de Santa María, hoy desaparecida. La segunda de acceso al claustro.
La primitiva iglesia del siglo XIV, era de estilo gótico, con cinco arcos diafragmáticos apuntados que la dividían en tramos y cuya cubierta era a dos aguas. En el siglo XVIII se realiza una transformación en la iglesia según el gusto barroco, para lo que se procedió al derribo de parte de los arcos para recrecerlos en altura y cubrir la nave mediante bóveda de cañón con lunetos. En el lado de la Epístola se encontraba la Capilla de la Virgen de la Salud, construida en el siglo XVIII, de la que únicamente se conserva la puerta sobre la que se desarrolla el anagrama de la Virgen. Las capillas laterales fueron el lugar elegido por Ausias March como túmulo funerario de sus dos esposas, Isabel Martorell y Joana Escorna.
En la cabecera destaca un amplio presbiterio rectangular en el que abren dos accesos, uno a cada lado, que dan paso a dos pequeñas salas que flanquean el Trasagrario. Éste presenta planta cuadrangular y está cubierto por una cúpula con linterna, con decoración barroca de motivos vegetales. El solado es de azulejo valenciano del siglo XVI.
A los pies de la iglesia se sitúa el Coro, en la parte baja encontramos dos tramos, uno de los cuales está delimitado por dos arcos rebajados. Entre estos se desarrolla una bóveda de aristas flanqueada por otros dos arcos también rebajados, que enmarcan los accesos a la Iglesia, los cuales apean en capiteles con el escudo del primer Duque de Gandia Alfonso I de Aragón, decorados con motivos figurativos, vegetales y pastoriles.
El coro alto de planta rectangular, está cubierto por una bóveda estrellada con lunetos que estaban decorados con pinturas y veneras en las esquinas. También aparecían decorados los tondos que se distribuyen por la bóveda. Durante nuestra visita la encontramos totalmente levantada, a punto para iniciar los trabajos de restauración, pero de todas formas merece unos minutos de visita.
La Custodia.
Una obra de orfebrería destacable dentro del conjunto monástico era la Custodia, realizada por Fray Antonio Sancho de Benevento en 1548. Se trataba de una pieza torriforme de cuatro cuerpos realizada en bronce sobredorado, y que media un metro de altura. En ella se desarrollaba un rico programa iconográfico representado con minucioso detalle.
Su calidad estilística y técnica fue comparable a las custodias de la Catedral de Toledo o la Catedral de Santiago, siendo uno de los mejores ejemplos de orfebrería renacentista española. Desaparecida tras la guerra civil solo se conserva de ella el Ostensorio.
La cocina y horno.
Terminada al principio de la construcción del monasterio y durante el S. XV utilizada como cocina, refectorio y horno, cuando había pocos monjes. Posteriormente el refectorio se trasladó a otra sala, ya que, desde el S. XVI, el número de monjes había aumentado considerablemente, quedando esta estancia como cocina y horno, donde se elaboraba el pan semanalmente.
Se alimentaban muy frugalmente de las verduras y frutas de su huerta, huevos de su granja, leche de cabras, ovejas y vacas de su establo y ocasionalmente se permitían comer algo de carne de sus pollos y gallinas, excepto en cuaresma. Durante la comida no estaba permitido hablar entre ellos sino que escuchaban al monje lector, con libros piadosos varios.
Se trata de una sola nave cuadrangular soportada por cuatro arcos cruzados, con unas pequeñas bóvedas aristadas en las esquinas. Distinguimos la cocina propiamente dicha, con una muestra de azulejos del S. XV, y el horno morisco.
El Claustro.
Elemento vertebrador de cualquier conjunto monástico, eje alrededor del cual se distribuyen las diferentes dependencias. En San Jerónimo encontramos cuatro galerías de dos plantas superpuestas, la parte inferior es coetánea a los inicios del monasterio, siglos XIV y XV, mientras que las galerías altas se realizan en diferentes etapas entre los siglos XV y XVIII.
En los claustros alto y bajo, se desarrollan siete bóvedas de crucería, en cada una de las galerías, más una por cada ángulo. En el claustro bajo, encontramos la particularidad de que tanto los nervios de las bóvedas como los arcos apuntados están realizados con ladrillo y mortero de cal, a la manera mudéjar, combinándose el color propio del ladrillo con el blanco creando un juego de bicromía que da un carácter singular. Los arranques de los arcos y las claves están realizados en piedra. Se trata de un espacio abierto con nervaduras.
Claustro
En el ángulo sudeste sobresale una singular escalera helicoidal de estilo gótico-flamígero y junto a ella se observa un espacio remarcado con moldura, huella de la situación de una de las pinturas de Las Estaciones que realizó el Padre Borrás, las otras tres pinturas se localizarían en los restantes ángulos del claustro.
Las cuatro galerías forman un patio central llamado, patio de los naranjos, en el que se halla una Cisterna con 24 pequeñas fuentecitas, mandada construir por María Enríquez de Luna en el siglo XVI, que almacenaba el agua, y un pozo que data del origen del monasterio.
La decoración vegetal de este patio, consta de Naranjos, una Palmera Datilera de 19 metros de altura y dos de menor dimensión, todo ello enmarcado por setos.
Pasillo parte alta del Claustro
La Sala Capitular.
En el ala Este, en la parte baja encontramos la Sala Capitular, de factura gótica es la actual Capilla de la Virgen de la Salud, se trata de un elemento imprescindible en la vida monástica, ya que en el se reunían los monjes para leer el capítulo.
De planta cuadrangular la cubierta se realiza mediante bóveda de crucería siguiendo la misma traza que las arquerías del claustro bajo, lo que la sitúa en la primera época de construcción. Su función como capilla se inicia a finales del siglo XIX para el culto de la familia propietaria, para lo que instalan un altar y retablo neogótico que alberga una replica de la Virgen de la Salud de la iglesia de Rótova, y que según noticias documentales perteneció al monasterio.
Cabe destacar la escalera, visible también desde el claustro que ocupa el ángulo sudoeste de la sala y que desemboca en el claustro alto. Se trata de una escalera de caracol de estilo gótico flamígero, construida en las postrimerías del siglo XV o principios del siglo XVI, realizada con fábrica de yesería en la que sobresale la decoración vegetal, destacando también la azulejería de los peldaños de cerámica valenciana del S. XVI.
Mención especial merece el sepulcro gótico de los Infantes Don Juan y Doña Blanca de Aragón, hijos de Don Alfons El Vell. Construido por el maestro de Xàtiva Pere Andreu en 1380, antes de que se iniciara la construcción del monasterio. Este sepulcro, adosado en lo alto del muro Norte de esta sala, es un magnífico ejemplo de sarcófago medieval que todavía hoy conserva restos de policromía.
La Almazara.
Contigua a la sala capitular se halla la Almazara. La construcción es originaria del S. XIV sufriendo a lo largo de la historia varias modificaciones, fue la antigua Enfermería. Se tienen noticias de que esta dependencia estaba dividida en tres espacios, la propia enfermería, el oratorio y el refectorio. En el S. XVIII esta estancia pasa a ser almazara cambiando completamente su imagen. El espacio que fue refectorio esta divido en dos tramos por una doble arcada.
Actualmente la mayor parte de éste espacio está ocupado por 32 grandes tinajas que se utilizaban para almacenar aceite. Del primitivo refectorio únicamente se conserva la conocida grisalla al temple de Fray Nicolás Borrás en la que se representa una Santa Cena.
Fray Nicolás.
El Monasterio de San Jerónimo de Cotalba albergaba entre sus muros un rico patrimonio artístico, que se dispersó tras la desamortización. Así las obras pictóricas fueron trasladadas al Museo de Bellas Artes de Valencia y otros objetos como la Custodia pasó a la Colegiata de Gandia, el Órgano a las Escuelas Pías de la misma localidad, la Campana grande fue a Xeresa y la imagen de la Virgen de la Salud fue llevada a la iglesia de Rótova.

LAS PINTURAS DE MONASTERIO: FRAY NICOLÁS BORRÁS (1530 – 1610)
Artista que desarrollo su obra pictórica a lo largo del siglo XVI y que representa uno de los mejores ejemplos de la pintura monástica valenciana. Nacido en Cocentaina, desde muy pronto demuestra su interés por la pintura y una clara vocación eclesiástica, compaginando ambos aspectos a lo largo de su vida. Su estancia en Valencia le permitió entrar en contacto con las nuevas corrientes artísticas, además de relacionarse con artistas de reconocido prestigio, entre los que destaca Juan de Juanes, al que él mismo se refería como “mi preceptor y mi queridísimo maestro”.
Entre estos encargos encontramos realizó un gran número de retablos para distintas iglesias y conventos en Cocentaina, Orihuela, Alicante, Ibi, Onteniente y Aldaya entre otras. De entre ellos podemos destacar: el Retablo de las Ánimas de la Concatedral de San Nicolás de Bari en Alicante y el San Nicolás de Bari de la Iglesia parroquial de la Asunción de Santa María en Cocentaina.
Pero poco tiempo después fue llamado por los monjes jerónimos de Cotalba para realizar el retablo mayor de su iglesia. Durante la realización del mismo permaneció en el monasterio, ingresando en la orden en el año 1575. Ya como monje jerónimo concluyó el retablo y realizó un gran número de obras para el monasterio, sin dejar de recibir encargos externos, que proporcionaban ingresos al cenobio.

RETABLO MAYOR DE COTALBA
El retablo era de grandes dimensiones y constaba de catorce tablas. En el espacio central había una escultura, de tamaño un poco mayor al natural, de San Jerónimo. En las puertas del Sagrario estaban pintados en el anverso San Pedro y San Pablo, en el reverso San Vicente Ferrer y San Juan Bautista. En la calle lateral, a la izquierda de la figura central, estaba la tabla de laCoronación de Espinas que responde a la descripción que el evangelio hace de la escena. En la calle del otro lado estaba la tabla La Calle de la Amargura.
En el cuerpo superior en el centro aparece la Crucifixión, a la derecha el Expolio de Cristo en el Calvario y a la izquierda el Descendimiento de la Cruz.
En el ático estaba la tabla de la Resurrección del Señor y en el tímpano del frontón superior Cristo y Dios Padre, que tiene forma semicircular y debía ser el remate del retablo.
En la predela aparecen representadas la Santa Cena en la parte central, a su derecha estaría la Oración en el Huerto y a su izquierda la Flagelación.
A este conjunto pertenecen también otras tablas que suponemos debían estar en el basamento, de formato apaisado y que representaban a los Evangelistas. (Hipótesis de disposición según F. Benito)

OBRAS REALIZADAS PARA COTALBA
Tras la finalización del retablo mayor realizó otros retablos para las capillas de la iglesia. De entre ellos cabe destacar el Retablo de Santa Ana del que únicamente se conserva la tabla central en la que se representa La Sagrada Familia, considerada una de las obras de mayor calidad en su producción.
También realizó pinturas para diferentes estancias del monasterio, así cabe señalar el grupo de cuatro grandes lienzos para Las Estaciones del claustro bajo. Los temas representados eran La Anunciación, La Adoración de los Pastores, La Adoración de los Magos y la Coronación de Virgen.
En la Sala Capitular había un retablo del que únicamente se ha conservado la tabla central en que se representaba el Pentecostés.
La única obra que hoy se conserva en su lugar original es La Santa Cena, que se encuentra en lo que ahora conocemos como Almazara, pero que originariamente era la estancia reservada para el refectorio. Se trata de una grisalla realizada al temple.
Las Caballerizas.
Hasta el S. XVIII los monjes jerónimos cultivaban preferentemente el olivo, la vid, algarrobos y almendros, además de sus huertas, pero ya en este siglo comenzaron a plantar la morera, que servía para alimentar a los gusanos de seda, entonces industria importante en todo el Reino de Valencia.
Estos cultivos se mantuvieron hasta 1835, fecha en que los monjes abandonaron el monasterio, por la desamortización.
Caballerizas
Cuando D. Tomás Trénor Keating compró el monasterio en 1843, plantó además gran cantidad de viñas, nogales y demás para recoger cosechas de pasas, nueces y otros frutos secos.
Su hijo, Federico Trénor Bucelli, utilizó las viñas para elaborar vino que, junto con lo anteriormente dicho, era exportado a Cuba, Filipinas e Hispanoamérica, consiguiendo una gran explotación agrícola, aumentando el número de mulas, caballos, vacas y ovejas.
Su hijo Federico Trénor Palavicino, continuó en esta línea, teniendo como trabajadores de sus tierras a la mayoría de vecinos de Rótova y Alfauir.
En esta cuadra de mulas podemos apreciar los principales aperos de labranza que se usaron en estos siglos.
Estancia gótica con bóveda soportada por dos arcos fajones apuntados. Se conservan en ella el abrevadero, el pesebre y el empedrado originales. Presidiendo la caballeriza, sobre el pesebre, un plafón cerámico del S. XVI, con la representación de San Antonio Abad.
Los jardines románticos.
El lado de poniente fue el elegido para realizar un Jardín romántico por la Familia Trénor al estilo de los que realizaba Nicolás Forestier a principios del siglo XX. El jardín tiene acceso desde la plaza pasando por la balsa de riego, situada también en este lado. En él hay variedad de árboles y plantas no autóctonos, entre ellos se encuentra el estanque que recibe agua a través de una cascada adosada al acueducto, sirviendo éste último como cerramiento para el jardín.
Tanto los jardines como las demás zonas adyacentes al monasterio, configuran espacios ambientales de gran interés paisajístico.
El acueducto.
La construcción del Acueducto tiene su origen en los problemas de abastecimiento que planteaba la Fuente de Canelles, donada al monasterio a finales del siglo XIV, problemas que se vieron un siglo después solucionados por la donación de un particular de la Fuente de Batlamala.
Para salvar la distancia de 5,800 metros que hay entre la fuente y el monasterio, el agua se canalizó en esos primeros tramos mediante tubos cerámicos, para desarrollarse el acueducto en la parte más cercana al monasterio salvando el desnivel topográfico.
Así el acueducto se divide en dos alturas, la inferior del S. XIV, con arcadas apuntadas realizadas en ladrillo y la superior de los Siglos XV y XVI, con la misma tipología de arcos pero de menor tamaño con el mismo tipo de fábrica, mientras que en las proximidades al monasterio la fábrica es maciza, únicamente interrumpida por la puerta que da paso al jardín.
El silo y lagar.
En el ala Norte encontramos las dependencias agrícolas, entre ellas el Silo y Lagar. La primera, restaurada en 2008, es utilizada hoy en día como sala de proyección e interpretación del monasterio.
Estas dos estancias son de construcción gótica, con bóveda soportada por 6 arcos fajones apuntados, labrados con ladrillos y mortero de cal.
La última etapa del monasterio: la desamortización
En 1812 los monjes abandonan San Jerónimo de Cotalba, cuando las tropas napoleónicas les obligan a evacuar el monasterio en el transcurso de la Guerra de la Independencia, hecho que no significó la desposesión ni la desamortización de ninguno de sus bienes. Finalizada la contienda los monjes regresan al lugar.
Durante el siglo XIX San Jerónimo de Cotalba sufrió varias desamortizaciones y las consecuentes exclaustraciones, la primera de ellas sucede en 1820, durante el Trienio Liberal. Tras este periodo, los monjes retornan al monasterio e intenta volver a organizar la comunidad y a reactivar su economía.
La desamortización definitiva llega mediante los decretos de Mendizábal. La orden de salida de los monjes esta fechada el 6 de Agosto de 1835. En este momento, la comunidad de monjes de San Jerónimo era la más numerosa y joven de la Comunidad Valenciana.
Años después la familia Trénor, de origen irlandés, adquirió la finca. Si para otros conventos la venta a un particular supuso su definitiva sentencia de muerte, en el caso de Cotalba la venta fue su salvación.
Federico Trénor y Bucelli inició la recuperación del monasterio, se convierte en una activa explotación agrícola, gran productora de moscatel. En este periodo se invierte considerablemente en el inmueble, acondicionando una parte del mismo como vivienda, y recuperando algunos elementos originales.
Posteriormente pasa el monasterio a manos de Federico Trénor y Palavicino, quién también realizó importantes mejoras en el edificio y convirtió los huertos del lado oeste del Convento en un Jardín Romántico de estilo francés. El jardín, entre el convento y el acueducto, es un bello paraje, exponente de la naturaleza de la comarca de La Safor.
En 1936 estalló la Guerra Civil, una contienda que hizo vivir a Cotalba duros momentos. Las necesidades de la guerra convirtieron el convento en hospital para los heridos en combate, así como lugar de asilo para los ancianos. Durante la guerra desapareció la esplendida custodia de Cotalba, que se guardaba en la Colegiata de Gandia, y de la que sólo se conserva alguna imagen.
El trabajo de devolver Cotalba a la normalidad tras la contienda fue muy duro pero el empuje de María Jesús Trénor Mascarós, baronesa de Alaquàs, lo hizo posible. En 1946 se cedió el uso, de parte del convento, a las Carmelitas Descalzas que se habían quedado sin casa tras la guerra.
La familia Trénor, a través de cinco generaciones, ha sabido mantener y conservar desde entonces, con sensibilidad y respeto este valioso patrimonio arquitectónico.
El Monasterio y su entorno fueron declarados Bien de Interés Cultural como Monumento en el año 1994.
Preparando la mesa
Después de la visita guiada al monasterio, la organización tenía prevista la comida en el interior del claustro del mismo monasterio, en donde despues de comer dimos por finalizada esta primera etapa del GR-236.
Gracias por la ayuda en la descripción de la ruta a www.cotalba.es y a Guia de senderisme del GR-236.
Hasta pronto.


1 comentario:

  1. Me puedes informar donde hay que apuntarse para hacer la ruta este año o el próximo
    Gracias

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